Embarazo

La primera eco. Y la segunda… y la tercera…

El jueves 17 de agosto teníamos la primera eco para confirmar el embarazo. En tiempos en que los tests de embarazo que detectan cantidades de beta HCG muy bajitas y en el mundillo de reproducción asistida, el embarazo se confirma con una eco alrededor de la semana 6 del embarazo, la cual debería mostrar el latido. Hasta que no se detecte el latido, el embarazo no se confirma, entonces mejor hacer esta eco en la semana 6+3 que 5+5, a pesar de la impaciencia grande y comprensible, porque si se la hace demasiado temprano es posible que todavía no se pueda registrar el latido del embrión y haya que repetir la prueba en unos días, cosa que nos va a estresar aún más.

Nuestra eco tuvo lugar en la semana 6+0 de embarazo, basándose en el día del transfer del embrión.

La prueba la hizo una médica joven (parece que en agosto todos los médicos mayores están de vacaciones y la clínica funciona gracias a los jóvenes, con menos experiencia), que durante un rato largo manipulaba la sonda de la eco, comentando sólo que va a medir todo y nos contará qué está viendo. Unas cuantas veces intentó también encender el Doppler para oír el latido, a veces lo consiguió, a veces no. No vi qué hacía exactamente porque estaba tumbada en el potro con las piernas hacia arriba, mi marido tenía una vista un poco mejor y luego me contó que la médica, usando un chat interno, habló con otra médica. Mi marido luego me dijo que viéndola entrando se congeló por dentro porque era la misma médica que nos hizo la eco que indicó la falta del latido con el embarazo anterior. Yo este día lo recuerdo a través de una niebla, no le reconocí…

De todos modos, la médica mayor manipuló un rato la máquina y conseguimos oír el latido… El resultado fue de 93 latidos por minuto. Nos dijo que todo estaba bien, que es muy temprano y que no tenemos nada de qué preocuparnos y que seguramente con el desarrollo del embarazo la frecuencia cardiaca aumentará. Y salió.

Por supuesto entonces nos empezamos a preocupar.

Luego tuvimos la visita con uno de los médicos de RA, desgraciadamente no con el nuestro que está de vacaciones. Nos dijo lo mismo, que todo está bien para esta etapa del embarazo, que no puedo comer carne cruda, fumar ni beber alcohol, tengo que lavar bien las verduras y la siguiente prueba hacerla en unas 2 semanas.*

Dado que vivimos en la maravillosa era de internet, en casa empezamos a buscar información sobre la frecuencia cardiaca del embrión. Las informaciones que encontramos no eran muy optimistas. Aparentemente en la semana 6 del embarazo, la frecuencia debería ser por encima de 100 latidos por minuto, si es menos de 90, no pinta bien, si es entre 90 y 100 no se sabe pero la probabilidad del aborto espontáneo es bastante alta… Entonces otra vez estamos en la zona de “sí, pero no”, como en caso de la beta… Por otro lado, nos intentamos convencer que con el embarazo anterior la frecuencia era 117 y se terminó con un aborto igualmente, entonces nunca se sabe…

El lunes por la tarde empecé a sangrar bastante, con una cantidad parecida a la menstruación en sus días más intensos. Fuimos a urgencias de nuestra clínica. Nos atendieron después de “sólo” una hora, se ve que no hace falta prisa en urgencias… Me hicieron una eco y resultó que el frostín está en su sitio, con su latido. La médica no supo explicar el sangrado, en la eco no se veía ningún hematoma. Según ella es posible que se hubiera roto un vasito sanguíneo. Me dijo de mantener reposo absoluto durante una semana por amenaza de aborto y hacer una eco de control en una semana. Tenía que volver a urgencias si no dejaba de sangrar, si tenía dolores fuertes de barriga u otros síntomas sospechosos. Volvimos entonces a casa.

El miércoles tuvimos otro día lleno de nervios. Durante la ducha matinal expulsé un tejido raro, muy parecido a un trozo de hígado de cerdo antes de hacerlo a la plancha (perdón por una ilustración así, pero no sé cómo explicarlo mejor). A urgencias fuimos por la tarde, porque esta vez no sangré, pero nos parecía razonable confirmar el aborto, especialmente porque la médica del lunes dijo que en caso de aborto me tendrán que poner una vacuna anti-D por ser Rh-. Durante todo el día, tumbada, por si acaso, lo único que pude pensar era que bueno, ya está, otro aborto… era difícil no llorar.

En urgencias resultó que todo estaba bien. El embrión seguía donde debería estar, con el latido (no nos dijeron la frecuencia cardiaca, sólo que es positivo). Y sobre el tejido raro pues según el médico probablemente era un coágulo grande, tengo que seguir con el reposo (ahora ya puede ser relativo, entonces me puedo mover un poco, pasear, pero sin deportes ni levantar pesos) y volver si tengo dolores fuertes.

Volviendo a casa decidí pedir a un compañero enfermo de corazón el contacto a su cardiólogo, yendo así, necesitaremos uno seguro.

 

*Unos momentos antes de la visita nos llegó la información que mientras estábamos en la clínica, en Barcelona hubo un atentado terrorista – una furgoneta arrolló la multitud en las Ramblas, matando 14 personas y dejando heridos a más de 100 😦

FIV

La tercera beta

Ayer tuve la tercera prueba del nivel de beta-HCG – el resultado es 1852 UI/I. Entonces parece que la multiplicación es correcta y de momento se puede decir que en esta etapa la situación parece bien. La siguiente etapa es una eco, que debe confirmar la presencia del saco gestacional y del embrión. La tenemos planificada para el jueves 17 de agosto. Me parece bastante rápido, será al principio de la semana 6, pero esto ha sido la prescripción del médico. Espero que ya se pueda ver algo…

La paranoia actual es el embarazo anembrionario, o huevo huero, la presencia del saco gestacional pero sin embrión dentro. De lo que leí en internet una situación así aparece en caso de problemas genéticos del embrión y también puede pasar con los embriones normales según DGP, porque DGP no mira todos los genes, solo si el embrión es normal cromosómicamente.

Dicha paranoia está apoyada por la falta de síntomas de embarazo, lo único que tengo son dolores de útero muy ligeros, muy raras veces y también de vez en cuando unas nauseas ligeras, a parte de esto, nada, nada de sensibilidad del pecho, hincharse, nada de nada.

Como pasa con los tratamientos de infertilidad, no hay otra manera que esperar hasta el jueves.

Mientras tanto, a parte de los análisis de beta, hicimos unas pruebas de embarazo caseras para luego tener una foto como la gente normal. Aunque no estoy segura si la gente normal se hace tres tests en el mismo tiempo…

test de embarazo

FIV

La repetición de beta

El lunes, ayer, como estaba planificado, repetí el análisis de sangre para ver el valor de la beta y saber algo antes del jueves.

Aparentemente hacerse una prueba de sangre por privado no es tan fácil, al menos en el laboratorio donde ingenuamente fui.

Fui a un lab que tengo cerca de la oficina, para ahorrar un poco del tiempo y no pasar el día cruzando la ciudad de una punta a otra. Además ya usamos este laboratorio otras veces y no hubo problemas.

Entrando no me fijé en un detalle. En la puerta de entrada ya no había el logo de la empresa que llevaba laboratorio que conocía. Había un logo del hospital privado que está en el mismo edificio.

Al principio nada indicaba problemas, en la pantalla se mostraba una información diciendo que hay 10 personas en la cola para la extracción de sangre y que el tiempo de espera es alrededor 15 minutos, entonces bastante correcto.

Resultó que era bastante engañoso. No voy a contar todos (aunque quizá al final del post no lo parecerá, pero es así 😉 ) los problemas relacionados con lo que parecería una prueba sencilla, porque me sube la tensión.

Así que primero las señoras en la recepción tenían un problema sobre cómo atenderme, porque no recordaban cómo se introduce en el sistema a alguien que paga por las pruebas por su cuenta y no usa ninguna mútua, luego no sabían cómo se usa el datáfono para pagar con tarjeta y qué documentos me tienen que imprimir. Finalmente me estaban atendiendo tres recepcionistas a la vez, todo interrumpido constantemente por otros pacientes a quienes no les apetecía esperar a su turno, y aunque hay un sistema de números, venían sin nada para hacer preguntas, a las cuales por supuesto las recepcionistas tampoco sabían contestar y lo comentaban entre ellas y llamando por teléfono a otra gente, interrumpiendo lo que hacían para mí, claro. A mis preguntas tampoco supieron contestar, especialmente a una muy importante que era cuándo estarían los resultados. Pues no lo sabían, me lo diría la enfermera. Dado que la vez anterior los resultados estuvieron en unas horas, no me despertó ninguna sospecha…

Al final conseguí todos los documentos necesarios y pasé a la sala de espera. En teoría deberían llamar a los pacientes según los números, en práctica, por algún motivo desconocido, siempre llamaban un número distinto fuera del orden, entonces con cada paciente había una pequeña discusión porque quería entrar el que acababan de llamar, pero todavía no habían atendido al del número anterior… Por supuesto lo mismo sucedió con mi número, llamaron al 101 (mío) pero se levantó una señora con el número 100, entonces entró ella, por el camino distrayendo a la enfermera con unas revistas que estaban en la sala de espera y que le causaban dudas… Entonces como siguiente llamaron al número 102 entonces se levantó una señora con este número, igual que yo, diciendo que yo tengo el 101 y que todavía no me atendieron, entonces la señora 102 empezó a gritar que la han llamado a ella y no a mi, pero la enfermera me dejó de entrar primero a mi… Esto era como 1,5 horas después de mi entrada al laboratorio, cuando la pantalla mostraba que el tiempo de espera era de 10 minutos.

Dado que estaba ya bastante nerviosa con lo de esperar y la falta de competencia, mi conversación con la enfermera no fue muy amable (ella, hay que decir, se comportó muy bien y con mucha paciencia). A mi pregunta sobre cuándo estarán los resultados me dijo que el lunes que viene… El corazón casi que se me paró. En ese momento me enfadé de verdad, cómo que el lunes que viene, pago 43 euros por una prueba, en la recepción no saben cuándo estarán los resultados, normalmente tardan unas horas y ella me dice que estarán en una semana???? Fue entonces a preguntar y volvió diciendo que estarían ese mismo día por la tarde y que los podía mirar por internet o llamar. Pues vale.

Unas horas más tarde, con mi marido intentamos llamar al número de teléfono indicado (en internet los resultados no estaban) y después de una llamada de media hora, en la que nos conectaban de un número a otro, de una persona a otra, una de las mujeres nos dijo que llamaría a dondesea, averiguaría qué pasaba con los resultados y me volvería a llamar. Efectivamente, volvió a llamar. Diciendo que los resultados no estarán el mismo día, quizá estarán al día siguiente, pero en realidad no se sabe cuándo estarán. Me enfadé aun más, le amenacé con poner una denuncia, entonces la señora otra vez llamó para preguntar si se puede acelerar la cosa, pero resultó que quizá, pero no se sabe, si hay suerte los resultados estarán en internet el mismo día y si no pues al día siguiente alguien nos contactará…

Mientrastanto mi marido usó twitter para contactar con la cuenta del servicio de atención al paciente del hospital, mandándoles un mensaje público, contestaron que le iban a contactar por privado, luego que llamarían, al final no llamaron…

Pues nada, ya decidimos terminar con el tema, los resultados estarán el martes, yendo al trabajo pensaba pasar por el lab y poner una reclamación.

Sobre las 20h volvió a sonar el teléfono, era otra persona del lab… quería escuchar de nuevo toda la historia y dijo que vería qué se puede hacer. Nos volvió a llamar en unos minutos diciendo que iban a hacer el análisis en ese momento y que en máx. una hora me mandarían los resultados por email.

En realidad estoy pegando todo este rollo para decir que el valor de beta es 444.44!! Parece que se multiplica correctamente, estábamos esperando un valor sobre 240, entonces hay esperanza que la implantación va bien…

Por supuesto ahora me preocupo si quizá hicieron mal la prueba (no tengo ningunos síntomas del embarazo, además el número 444.44 me parece un poco raro, que puntería…) y que igualmente algo no está bien, porque ya el jueves pasado la beta debería estar más alta que 60 y quizá aunque se multiplica algo está mal…

La siguiente prueba, la oficial, en nuestra clínica, la tenemos el jueves.

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La beta

Hoy es el día de la prueba de embarazo – el análisis de sangre para conocer el nivel de beta HCG. Llamada beta. Por la mañana he ido a la clínica para la extracción de sangre, me tendrían que llamar en unas horas con el resultado.

El resultado lo hemos sabido ya al cabo de una hora, estaba disponible online, en el área de la paciente. La beta tiene valor de 60. Entonces teóricamente es positiva (se considera positivo un valor por encima de 5), pero bastante baja.

Unas horas después lo confirmó el médico por teléfono. Como beta buena consideran una que tiene valor por encima de 100. Si el valor es por debajo de 50, los pronósticos no son muy buenos. Si el resultado es entre 50 y 100 hay que repetir la prueba para ver si se multiplica correctamente.

Entonces no se sabe. Es posible que se desarrollará bien pero también puede ser que se pare. El análisis hay que repetirlo en una semana, el jueves la semana que viene.

Por supuesto el resto del día lo he pasado buscando en internet información sobre embarazo bioquímico, microaborto, los valores de beta correctos, las historias con la beta baja con happy end…

La repetición en una semana nos parece muy tarde, hemos decidido entonces repetir la prueba por nuestra cuenta el lunes. La beta debería duplicarse cada 48 horas, entonces el lunes debería tener valor sobre 240, si todo va bien. El valor en sí no es tan importante como el hecho de que debería multiplicarse.

Esperamos hasta el lunes…

FIV

Transferencia del embrión

Finalmente llegó el día.

El lunes 24 de julio por la mañana fui a la clínica para hacer una analítica de sangre y luego por la tarde tuvimos la visita con nuestro médico. Revisó los resultados, me hizo una eco y dijo que todo está muy bien y que podemos hacer el transfer el día siguiente. El nivel de progesterona en la sangre era de 9.95, estradiol era de 94.4 pg/ml y el endometrio tenía 8mm de grosor y estructura trilaminar (tres líneas paralelas en la imagen), como debería ser. El transfer sería el martes, teníamos que estar en hospital a las 15:30. También nos dieron instrucciones para el día del transfer y los días después. El transfer es un procedimiento relativamente simple, se hace sin anestesia, de forma similar a la inseminación artificial, con la diferencia que la IA tuvo lugar en la consulta normal y el transfer será en el hospital, en una sala parecida al quirófano, para asegurar cierto grado de esterilidad y para que el embrión esté menos tiempo fuera de la incubadora (la sala de los transfer está cerca del laboratorio). El martes por la mañana empezarán a desvitrificar un embrión y si no sobrevive este proceso, al tener 8 congelados, descongelarán el siguiente, entonces el transfer no se cancelará (la supervivencia de los embriones vitrificados es sobre un 92%). En el día del transfer no hace falta estar en ayunas porque no se usa sedación. Después del transfer, durante unos minutos tendré que estar en posición horizontal pero luego ya se puede ir a casa, lo único que si se vive fuera de la provincia recomiendan ir el día siguiente. Antes del transfer hay que beber mucha agua y no hacer pipí una hora antes – la vejiga llena causará que el útero estará colocado en un ángulo que facilitará la entrada del catéter. Los días después del transfer, hasta la prueba de embarazo, que tenemos el día 3 de agosto, hay que llevar vida tranquila, sin esfuerzos físicos, levantar pesos, baños ni relaciones sexuales. A parte de esto, se puede llevar vida normal. Hasta la prueba de beta tengo que seguir con la pauta de medicamentos: Progynova (estradiol) y Utrogestan (progesterona), ambos cada 8 horas.

Dejamos firmado el consentimiento para desvitrificar un embrión y fuimos a casa.

El día siguiente a las 15h llegamos al hospital. Aunque teníamos que estar allí solo sobre una hora, tuve que pasar por todo el procedimiento del ingreso, firmar los documentos del ingreso, me dieron una pulsera con los datos personales, etc. Luego pasamos a la planta de in vitro y nos sentamos en la sala de espera. Junto con nosotros estaban esperando 3 otras parejas que probablemente vinieron para lo mismo… Por fin nos llamaron. Primero a una pequeña consulta donde estaba esperando nuestro médico, vestido de cirujano y con un gorro en la cabeza. Dijo que el embrión se descongeló sin problema y no hubo necesidad de descongelar más que uno. Entonces si este transfer se termina con negativo tenemos 7 más esperando. Repitió las instrucciones de seguir con los medicamentos y vida tranquila y pasamos a una habitación que nos asignaron. Tuve que desvestirme de cintura hacia abajo y ponerme una bata azul, patucos y gorro. Mi marido tuvo que ponerse encima de lo que llevaba un tipo de pijama azul parecido a los que llevan los cirujanos, y también gorro y patucos. Un momento más tarde vino una enfermera y me llevó en una silla de ruedas a la sala de transfer, mi marido nos siguió. En la sala me puse en una silla ginecológica y mi marido tomó asiento en la altura de mi cabeza. Luego entró el médico. Me puso un especuló mientras la enfermera preparó todo para una eco abdominal. Luego el médico introdujo lentamente un catéter – podíamos ver todo en la pantalla de la eco. Midieron la distancia entre la punta del catéter y el fondo del útero – 16 mm, según el médico era una distancia correcta y unos segundos más tarde entraron dos mujeres del laboratorio, una llevaba una jeringa con el embrión. El médico conectó la jeringa al catéter y lentamente inyectó el embrión – en la pantalla pudimos ver una gota blanca y pequeña saliendo del catéter (el embrión es demasiado pequeño para que se lo pueda ver, lo que se ve es una gota de líquido de cultivo, que debería, esperemos, contener también el embrión). Luego me quitaron el catéter y lo pasaron a la mujer de laboratorio para comprobar bajo microscopio si el embrión de verdad se introdujo al útero y no se quedó en el catéter. Mientrastanto todos esperábamos en nuestros sitios  – yo con las piernas hacia arriba, con el espéculo en la vagina y con toda la zona de abajo muy bien iluminada con un reflector potente (el resto de la sala sin luz), el médico en su sitio entre mis piernas, mi marido al lado de mi cabeza y la enfermera con la eco. Después de un momento confirmaron que todo estaba bien y el embrión no se quedó en el catéter, entonces me quitaron espéculo, secaron el gel de eco y dijeron de quedarme en la posición ginecológica unos minutos más. Antes de salir de la sala el médico nos deseó suerte, me besó en las mejillas, se despidió de mi marido y nos quedamos solos. Es difícil imaginarse un escenario más romántico para concebir un niño…

Después de unos minutos volvió la enfermera, me ayudó levantarme y me llevó a la habitación diciendo que ya puedo hacer pipí (claaaroooo, no voy a ir al baño en los próximos 2 meses, por si acaso, para no perder el embrión…). Me dijo de tumbarme unos 5 minutos más y luego pudimos ir a casa. Para despedirse nos dio un sobre con el informe del transfer.

En el informe leímos que descongelaron el embrión número 10 (desgraciadamente no sé que criterio usan para elegir un embrión para el transfer, todos los tenemos marcados como normales, yo cogería el primero de la lista) y que todo fue muy bien.

Solo tenemos que esperar hasta el jueves 3 de agosto para la prueba de beta (finalmente fui al baño hacer el pipí antes de abandonar el hospital, pero con mucho miedo de perder el embrión…).

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El mito de la cigüeña

El fin de semana pasado, el último antes del transfer, para relajarnos (como dicen todos: relájate y te quedarás embarazada en seguida), fuimos a Valencia. Entre otros visitamos su Museo de las Ciencias. Una de las exposiciones que tienen es sobre los cromosomas humanos, cada uno tiene sus pizarras que muestran la información más importante sobre sus características, funcionalidad, etc. No teníamos mucho tiempo y desgraciadamente no pudimos leerlo todo, pero en una de las pizarras encontramos la explicación de la leyenda sobre las cigüeñas trayendo niños. Aquí viene lo que decían junto con alguna información más que encontré en otros sitios:

En tiempos antiguos, el nacimiento de un humano estaba recubierto de misterio. Las sociedades antiguas, entre otros, los egipcios, creían que los dioses tenían el poder de crear vida nueva. A los dioses les ayudaban los ibis, ancestros de las cigüeñas de hoy.

La leyenda que cuenta que los niños los traen las cigüeñas viene de los teutones, una tribu celta que vivía en el norte de Europa (en una zona de la Alemania actual). Creían que las almas de los niños no nacidos vivían en estanques y pantanos, los sitios donde las cigüeñas van para alimentarse. De esta manera, las cigüeñas recogían las almitas de los niños y luego las entregaban a las familias. Finalmente este mito se expandió por toda Europa. Como las cigüeñas cada año vuelven a los mismos nidos, se convirtieron en un símbolo de felicidad y fertilidad. Los teutones creían que la pareja que no quería tener hijos tenía suficiente con echar a su cigüeña… Y la que quería tener una familia numerosa debería facilitar las cosas a las cigueñas y en su techo colocar facilidades para construir el nido. Se contaba esta historia a los niños, añadiendo a veces que la cigüeña había mordido a la madre en la pierna, para justificar la necesidad de estar en la cama unos días después del parto.

A la difusión de la leyenda le ayudó el hecho que las cigüeñas vuelven a Europa de su migración invernal en marzo-abril. Los niños nacidos en estos meses fueron probablemente concebidos en junio del año pasado, cuando se celebraba el solsticio de verano, que también era la fiesta pagana del matrimonio y la fertilidad, y en consecuencia llevaba a más embarazos con partos en primavera, cuando las cigüeñas volaban al norte. Así todo cuadra 🙂

Otro tema es que los métodos tradicionales para asegurar la fertilidad no encajan en el estilo de de vida en las ciudades de hoy. Un nido de cigüeña no nos cabe en el balcón… sólo nos queda pagar a la clínica 😉

Esta cigüeña claramente está ociosa:

cigüeña

En España a esta leyenda se añade la información que las cigüeñas traen los niños de París. Esta parte viene del cuento acerca de una pareja de cigüeñas que vino de África a una ciudad pequeña cercana a París y se hizo el nido en el techo de una pareja que durante muchos años intentaba tener un bebé, sin éxito. En el año en el que vinieron las cigüeñas, por fin les nació un bebé y esta felicidad la vincularon con la visita de los pájaros. Con el tiempo la leyenda se extendió a París, la ciudad del amor.

La leyenda tiene algunos puntos débiles, entre otros: ¿de dónde vienen los niños nacidos en otoño, cuando las cigüeñas ya se han ido? En Polonia se ha resuelto este tema contando que los niños se encuentran en los campos de coles. Y en invierno los traía a casa una comadrona.

PS. Los habitantes de Papua Nueva Guinea creían que peces, águilas y serpientes de agua tenían la capacidad de fecundar a las mujeres cuando ellas se sumergían en el agua. Quizá este método es más fácil de usar que “à la cigüeña”.

FIV·Pruebas

La histeroscopia

El viernes 23 de junio tenía planificada de antes una histeroscopia diagnóstica para confirmar que la intervención para corregir el útero fue bien.

Era mi segunda histeroscopia, la primera la tuve hace sobre un año, para mirar el tamaño del septo y tomar una decisión sobre su corrección (como resultado de esta prueba, al principio decidimos junto con el médico dejar todo como estaba, pero después del aborto y antes de in vitro, para mejorar las probabilidades del éxito, al final me hicieron la intervención).

La prueba tuvo lugar hace un año y no la recordaba muy mal. O tengo problemas de memoria o esta vez fue distinto 😉 Me parece que ha sido la prueba más dolorosa que me han hecho hasta ahora, incluyendo también la histerosalpingografía (aunque entonces antes de la prueba me hicieron tomar Valium y calmantes, entonces quizá es por eso).

La prueba es lo siguiente. La paciente se coloca en el potro. Bajo las nalgas se le pone una bolsa parecida a la de basura. Después al útero por un lado se introduce el suero (rara sensación de frío dentro) y luego una cámara de 3 mm de diámetro). Dado que el útero no es un órgano al cual normalmente se introducen objetos ajenos, en el momento de introducir la cámara, el cuello del útero empieza de contraerse y empiezan dolores parecidos a los dolores de menstruación fuertes. Para aliviarlo, me hicieron respirar profundo a través de la nariz, aunque no me parece que ayudó mucho. La prueba dura muy poco, ni un minuto, introducen la cámara, hacen unas fotos y ya está, luego el médico hace el diagnóstico basándose en las fotos, no revisa todo “en vivo” como en el caso de una eco. Aún y así, estos fueron unos de los segundos más dolorosos de mi vida (por supuesto mirándolo desde un punto de vista positivo, se puede decir que mi vida hasta ahora ha sido bastante poco dolorosa).

Después de la prueba hay que estar un rato en posición horizontal por el tema de las náuseas (aparentemente la reacción del cuerpo a la introducción de cuerpos ajenos al útero es una bajada de presión de la sangre). Además se tiene una sensación desagradable de mearse encima, porque del útero se está saliendo el suero introducido para abrir su cavidad, que va directo a la bolsa de basura puesta antes. Como paso siguiente, una se puede sentar lentamente, y si una se siente bien, se puede vestir. Avisan también que se puede estar manchando unos 2-3 días después de la prueba (en mi caso realmente fue así, pero nada muy abundante).

Después de la prueba la médica nos comentó el resultado (no dejaron participar en la prueba a mi marido, pero le llamaron a la consulta para los resultados). Todo está muy bien. La cavidad uterina la tengo de tamaño normal, no es una cavidad enorme (palabras exactas de la médica), pero dentro de lo normal. Podemos intentar buscar un embarazo. Aquí tuve un momento de duda, pensé que quizás ella no leyó nuestra historia o entendí algo mal, estamos en pleno proceso de in vitro… Resultó que la médica leyó todo y conocía los detalles, pero para ella “buscar un embarazo” significa cualquier método, también in vitro. Para mi esta expresión sigue significando método natural… pero bueno, no pasa nada. Lo importante es que podemos seguir.

Esperando al informe de la prueba fuimos a buscar una enfermera para pedirle hacerme la inyección de Decapeptyl. Dado que es una inyección intramuscular, no se la puede hacer una misma y es mejor que lo haga un profesional médico (no sé exactamente por qué, pero no tengo nada en contra, yo probablemente tardaría media hora, la enfermera tardó medio minuto). Con el informe y una tirita en el culo, fuimos a casa.